viernes, 18 de noviembre de 2011

Una mañana desastre y una tarde entretenida

Ayer tuve una de esas mañanas en las que piensas que hubiera sido mejor no levantarse de la cama y no porque tuviera resaca precisamente (cosa que por excelencia te hace querer volver a la cama).

Fui al baño a ducharme y no había agua caliente, así que no me duché y me vestí sin más cabreada y destemplada. Fui a hacerme el desayuno y no funcionaba ninguno de los electrodomésticos :S así que subí a la habitación, cabreada, destemplada y hambrienta y les escribí a los de la inmobiliaria. Desayuné fuera, fui a coger el metro y me había olvidado el bono. Como era súper tarde me compré un billete para un día y me metí en el metro y... después de la 1º parada me di cuenta de que mi bono estaba junto con mi tarjeta de la universidad y la de la biblioteca del Senado así que no podía entrar a ninguna biblioteca. Me tocó dar la vuelta y volver a casa para pillar las tarjetas y ya de paso el bono. Una vez en casa me encontré con Emily (la francesa que se quedó a dormir una noche en el salón porque la habían echado de la casa dónde vivía) que había venido para arreglar la calefacción y lo de la luz y de paso me dijo que Ana y ella vendrían a por sus cosas el viernes.

Paseo hasta la estación, metro, paseo hasta la facultad... total, que no me senté en la biblioteca hasta casi las 12. Luego me tiré leyendo de forma ininterrumpida hasta pasadas las 3... pero bueno.

Por la tarde me arreglé un poco para ir a una ponencia sobre el cine de Almodóvar que organizaba el departamento de Lengua Española. Me puse las lentillas y me maquillé. No sé qué pensaréis vosotros, pero a mí me pareció más fácil maquillarme viéndome en el espejo. Por primera vez en años me veía al hacerme la raya del ojo sin tener que estar a 5cm del espejo... es toda una experiencia.

De la ponencia de Almodóvar me enteré en su mayoría y eso que estaba en inglés, no me enteré de por qué lo comparaba con un director de los años 50... pero es que no nos enteramos ni yo ni las españolas a las que pregunté y eso que ellas trabajan aquí y tienen mejor nivel de inglés que yo.

Después de la ponencia hubo un vino… ays… que costumbre más española. Después cena, de esas en las que cada uno paga lo suyo y en las que al acabar te preguntas por qué no beberías más vino si lo vas a pagar aunque tú no lo pidieras.

La verdad es que eso de cenar en compañía mola, hacía… como una semana que no lo hacía (bueno, en general comer en compañía lo que sea) y si ya es hablando en tu lengua en un sitio en el que oyes al de enfrente es una maravilla.
Se me fue tanto el santo al cielo que cuando me di cuenta eran las 10 y algo, suficientemente tarde para: tener que meterle prisa a Rocío para pillar el metro (que poca sangre en las venas tiene esa mujer, oiga); para no poder hablar con Felipe por Skype; y para llegar a casa a las 11 y media más o menos.
La noche fue entretenida, la cena estuvo rica (ensalada y hamburguesa) a ver si se repite algo parecido antes de que me vuelva.

1 comentario:

  1. Mira que bien, has podido salir, relajarte y tener una noche que cualquiera podría considerar "normal" en un universitario con ganas de tener algo de cultura, aunque sea Almodovar ...

    Lo de la luz y el agua y demás son cosas que pueden pasarte tb en España (recuerda) es para que te sientas como en casa :).

    One day less

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