Bueno, de Londres seguro que acaban quedándome muchas cosas por ver, como por ejemplo, el museo británico que he pasado a 200 metros como unas 8 veces pero no creo que llegue a entrar en el tiempo que me queda (bueno... a lo mejor el fin de semana que viene...) Lo malo de esas cosas es que si vas solo no tienes a nadie a quién comentar las cosas y si tienes una cámara como la de mi móvil tampoco puedes hacer fotos decentes por temas de luz (cómo coño puede estar nublado y que las fotos me salgan a contraluz las haga como las haga?? El sol aquí tiene poderes).
El recorrido de hoy fue el siguiente
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Vaaale, son 4 kilómetros, a lo mejor un poco más... que luego me di un paseo por el barrio, eso sí... mis michis se mantienen en su sitio... a la vuelta ya mantendré una conversación seria con ellos de humano a michi.
En mi recorrido vi Trafalgar Square y la National Gallery, miré el impresionante edificio que es la National Gallery y me dije a mi misma que era sábado y que no me apetecía pensar ni ir al museo, sólo caminar. Así que seguí caminando.
Pasé por enfrente del Household cavalry museum y de los Horse Guards (la paciencia que tienen que tener los hombres –y los caballos- para estar todo el día quieros aguantando turistas. Les entrenaran desde pequeños para que no se asusten con los flashes?? A los caballos, claro), vi de lejos el ministerio de defensa, pasé de largo del 10 de Downing Street porque, a ver, que sí, que vale, que es la residencia de un tal Cameron que es el que ahora mueve el cotarro por aquí... pero seamos sinceros... que es una casa británica normaaal, en el puto centro, pero normal.
Vi el Big Ben, el London Eye desde lejos, el parlamento, la abadía de Westminister...
Una protesta para la deposición de un dictador cuyo nombre no recuerdo de un país africano cuyo nombre tampoco recuerdo (sino también lo buscaría en la Wiki). Alzhéimer... Y una protesta australiana que no entendía por qué era.
De vuelta al barrio fui a recoger las lentillas (ya tengo lentillas para 3 meses) y a comprar unas cosillas... y ya... para casa... a darle descanso a ese cerebro mío que se piensa que ya es domingo y que cree que está de vacaciones.